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sábado, 15 de diciembre de 2007

Breve Descanso

Algunos veranos, en vacaciones, o puede que fuera en las vacaciones de Semana Santa, la verdad es que no recuerdo bien las fechas, pero si los días que acompañaba a mi padre a su trabajo.
Había q madrugar, pero merecía la pena, desayunar con mi padre y mi madre, medio adormilado todavía, sin apenas hacer ruido, para que el resto de la familia siguiera descansando.

Quedarme dormido al poco de sentarme en el coche. Saber que antes de llegar a la Capital, me despertaría, ahora que lo pienso, no puedo saber si me despertaba por mis propios medios, o mi padre, sabiendo que es algo q me encantaba, me ayudaba a desvelarme, para ver como poco a poco, la ciudad iba tomando forma, como las luces, que apenas eran puntos q casi no se veían, iban creciendo, iban surgiendo casas, calles, aceras, personas q como nosotros iban a trabajar, bares y cafeterías donde parabas lo justito para tomar un café, saludar a casi todos los que a esa hora 'inoportuna' andaban ya de aquí para allá.

Mi padre sabía que si algo forma parte de mi, es la curiosidad, casi casi la necesidad de aprender, de ir conociendo cositas nuevas, de preguntar por las q aprendí ayer. Por eso, siempre que podía, buscaba la forma de llegar por sitios diferentes al lugar de trabajo.

En el descanso del mediodía, para almorzar, para coger fuerzas de nuevo, mientras mi padre estaba descansando, saboreando la siesta, yo aprovechaba para 'golisniar' en el almacén donde estábamos ese día, entre la mercancía, entre la documentación de los coches, furgones y camiones que había por allí.

En esos días, era tanta mi inquietud, mis ganas de saber, de aprovechar esos momentos, ese mundo nuevo, por explorar, por lo menos para mi, que no paraba de ir de un lado para otro, procurando no dejar demasiadas 'pruebas' de lo que había hecho, de por donde había estado.

En esos días, la siesta, descansar al mediodía, no formaba parte de mi. Hasta algunos años más tarde, no me acostumbré a saborear ese ratito del día, entre la mañana y la tarde, donde vuelves a revivir.

Hasta Hoy, siempre que puedo me tomo ese ratito de relax, y juraito, recuerdo aquellos días que pasé, 'trastiando' en la hora de la siesta.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Lluvia, Aguita de Mar

Esta mañana, al salir, estaba lloviendo, había llovido, las calles ligeramente húmedas, sin llegar a estar mojadas.
Nada más empezar a conducir, quise utilizar el limpia parabrisas, para tener un poco de visibilidad, para conducir bien, como debe ser.

Casi antes de accionar el mando, recordé que hace unos días me paso algo similar, y recordé también que todavía NO había vuelto a llenar el depósito del agua.
Se que no debo conducir así, por lo que a la vuelta de la esquina, en la primera tienda que encontré, compré una botella de agua, para aclarar el parabrisas y poder seguir.

En ese momento, de bajar del coche, pensar en lo que iba a hacer, comprar una botella de agua no para beber, sino para solucionar por la vía rápida lo que debía haber hecho días atrás, cuando me di cuenta de que no quedaba agua para limpiar el parabrisas.
No pude evitar sonreir, pensando en que Felipe, con quien aprendí a conducir, me estaba mirando, casi casi diciéndome, a ver si en la siguiente lo hacemos mejor.

Los fines de semana que pasaba por casa a descansar, a dormir, en ocasiones solo a visitarles, cuando sabía que habían pasado semanas sin que supieran de mi.
En algunos de esos fines de semana, que recalaba por el Hogar, al coger el coche para regresar, notaba que mi Padre, Felipe, sabiendo como soy, se había entretenido en limpiar el coche, como si fuera el suyo.

Voy a intentar, que para la próxima vez, no me tenga que decir "Eso no se debe hacer" :-)