Mostrando entradas con la etiqueta lluvia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lluvia. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de diciembre de 2007

Caminar

Hace meses por primera vez, y hace apenas unos días, no pude evitar sonreír, al escuchar de boca de quien también conoció a mi padre, como me contaba que en ocasiones se acuerda de él.

Mi padre, persona de ideas concretas, de conceptos claros, no tenía reparo en recordarte, una, dos y hasta tres, o las veces que hiciera falta, que las cosas, casi mejor hacerlas bien.

Seguro que han leído acerca de la gota de agua, que con tesón, con calma, con perseverancia, consigue poco a poco horadar la piedra, dejar huella.

Con el tiempo hemos podido comprobar, que mi padre, que por momentos podía parecer impaciente, también sabía esperar, que era capaz de ir poco a poco dejándonos recuerdos que con el tiempo empiezan a aflorar.

Hace meses por primera vez, y hace apenas unos días también, me decían, que en ocasiones, mientras va caminando, medio despistado, pensando "en los celajes", en cuanto empieza a sentirse cómod@, en cuanto se empieza a relajar, con frecuencia da un 'respingo', en cuanto deja caer las manos en los bolsillos.

En ese instante (casi literal), se acuerda de 'Pipe', que le decía una y otra vez, ( a est@ "J*dí@ Chiquill@" y a tod@s nosotr@s también ), que al caminar, no debía llevar las manos en los bolsillos, sino sueltas, para lo que pueda necesitar.

Que bien lo hiciste, con cuanto cariño, que todavía Sigues por Aquí.

martes, 18 de diciembre de 2007

"Troquiar"

Debería ser ' trocar ', que es como lo define el diccionario, pero hasta donde me llegan los recuerdos, la expresión que usábamos era esa, "troquiar", y ya puestos, prefiero en la medida de lo posible, adaptarme a los recuerdos.

trueque.

1. m. Acción y efecto de trocar o trocarse.

2. m. Intercambio directo de bienes y servicios, sin mediar la intervención de dinero.



Una de las cosas que aprendí, a base de ver como lo hacía, es a repartir, casi sin importar de que o a quien se trate. En ocasiones era algo de tiempo, en ocasiones, eran tomates, en ocasiones, lechugas, papas o plátanos.

Bueno, para acercarme un poco más a la realidad, tampoco era repartir sin más, era más bien un intercambio, un trueque. En muchas ocasiones llevaba unas manillas de plátanos que le habían regalado, y obtenía pongamos por caso, medio saco de papas, o unas cuantas piñas de millo, o un plato de pescado, incluso, en ocasiones " 'solo' un café y un rato en buena compañía".

L@s que me conocen 'algo', se habrán dado cuenta de que una de las cosas con las que peor me llevo es "que digan cosas lindas de mi".

Sin embargo, hago algunas excepciones, y es cuando además de decir esas 'boberías', me dicen, me razonan porqué piensan así de mi.
En una ocasión, me decían .:

Oye Qma eres como una gran caja de pandora, pero que la abres y derrama beneplácitos... te lo voy a explicar... aunque no sé como lo haces... supongo que es un GEN HEREDADO de Felipito ... si le pedían algo removía cielo y tierra hasta conseguirlo y obsequiar a la persona que le había pedido algo, papá era un gran cambullonero, practicaba el trueque mejor que nadie.

Hoy ha sido un día así, de trueques, de intercambios, de cambulloneo, de dar, casi sin esperar na_de_na.

Recibo una llamada, para ver si puedo acercar a 1 amig@, a recoger el coche. Bendita tarde de lluvia que propició, que además de alegría para 'el campo', para la gente que como yo le encanta andar y sentir la lluvia, además, tuve la oportunidad de devolver alguno de los favores que 'debía'.

Con la tarde como estaba, con algo de lluvia, casi fría, con el cielo 'encapotao', sin viento, apenas una brisa, sabiendo que est@ amigo saborea el café casi tanto o más que yo, comentamos lo bien que estaría encontrar un sitio donde tomar un café, donde ver llover, casi sentir la lluvia, mientras el calor de la taza de café, el aroma que desprende, los recuerdos que nos trae, nos permite saborear esta tarde de lluvia, de trueques.

Como no podía ser de otra forma, tan pronto como nos ponemos en marcha, me acuerdo de conocid@s, a los que también les encanta el café, amig@s que hace tiempo que no saludo, que seguramente estén trabajando, atrapad@s por el horario, sin poder saborear esta tarde de lluvia, y sin pensarlo mucho más, empiezo a repartir, empiezo a "troquiar".

Aquí un cortado, especial. Allá fue una taza de té. Hubo incluso quien alcanzó una 'escudilla' de chocolate, calentito, recién hecho, acompañado de sus correspondientes churros, para mojar y casi casi dar envidia. En cada una de estas visitas, saludos, risas, sorpresas, alegría.

Ese es el mejor de los trueques que existe, cambiar algo 'material', fácil de adquirir, por algo tan lindo, tan necesario, como ver, 'sentir' a la gente sonreír, sorprenderse, casi casi diciendo, "J*er, como eres, mira que aparecer" :-)

A última hora, casi nos despistamos, y entre tanto cafés, saludos, y "Ya te vás", casi nos quedamos nosotr@s sin tomar nuestro café.

Mientras nos poníamos de acuerdo de donde íbamos a parar para tomar el café, me llaman, para preguntarme que si todavía estaba cerca, que no nos fuéramos, que nos invitaban al café. Que si podíamos esperar a que terminara la jornada de trabajo nos devolvían el favor? con otro café, con un ratito más de charla, de buena compañía.

Esperar? Que poquito me conocen, por un buen café, por la buena compañía, soy capaz hasta de ir a otra Isla :-)
(Pero eso es otra historia, otro recuerdo, otro día)

jueves, 13 de diciembre de 2007

Lluvia, Aguita de Mar

Esta mañana, al salir, estaba lloviendo, había llovido, las calles ligeramente húmedas, sin llegar a estar mojadas.
Nada más empezar a conducir, quise utilizar el limpia parabrisas, para tener un poco de visibilidad, para conducir bien, como debe ser.

Casi antes de accionar el mando, recordé que hace unos días me paso algo similar, y recordé también que todavía NO había vuelto a llenar el depósito del agua.
Se que no debo conducir así, por lo que a la vuelta de la esquina, en la primera tienda que encontré, compré una botella de agua, para aclarar el parabrisas y poder seguir.

En ese momento, de bajar del coche, pensar en lo que iba a hacer, comprar una botella de agua no para beber, sino para solucionar por la vía rápida lo que debía haber hecho días atrás, cuando me di cuenta de que no quedaba agua para limpiar el parabrisas.
No pude evitar sonreir, pensando en que Felipe, con quien aprendí a conducir, me estaba mirando, casi casi diciéndome, a ver si en la siguiente lo hacemos mejor.

Los fines de semana que pasaba por casa a descansar, a dormir, en ocasiones solo a visitarles, cuando sabía que habían pasado semanas sin que supieran de mi.
En algunos de esos fines de semana, que recalaba por el Hogar, al coger el coche para regresar, notaba que mi Padre, Felipe, sabiendo como soy, se había entretenido en limpiar el coche, como si fuera el suyo.

Voy a intentar, que para la próxima vez, no me tenga que decir "Eso no se debe hacer" :-)