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viernes, 28 de diciembre de 2007

Casi cada Dia

No se si fue casualidad, o que me empiezan a conocer un poco, que ayer me saludaban de esta forma :-)

"listo para mñana....tu gran día...uno d los dl año!??"

Un día como éste, que las bromas son algo habitual, motivo de más para tener presente, de forma casi constante a mi padre.

Casi cualquier momento era bueno para que estuviera preparando alguna broma, para que buscara la forma de alegrar a quien estaba cerca, para que animara al personal.

lunes, 24 de diciembre de 2007

A quien Madruga

Seguro que conoces el refrán: "A quien madruga, Dios le ayuda" y seguro que sabes también de quien adquirí esa sana costumbre.

Ya fuera para ir a trabajar, ya fuera para acudir a ayudar, a echar una mano, para salir "P'al campo" a preparar un asadero, ya fuera solo por que tenía algo que hacer, madrugar es para mi padre tan natural como lo pueda ser para mi tomar café.

Hoy ha sido uno de esos días en los que me alegro de conservar ese hábito, el de madrugar. Bueno, tampoco ha sido madrugar, sino más bien levantarme temprano.
A eso de las 07.30 aproximadamente ya estaba en pié, de forma que después de lavarme la cara, despejarme un poco las ideas, tomar un desayuno ligerito, tal y como tenía previsto, alrededor de las 09.30 ya estaba en la carretera.

En la primera visita, después de una hora de trayecto, no podía faltar el café, algunas bromas, y aprovechando las fechas, un par de truchas caseras, "Ricas con Ganas", J*er, a ver cuando aprendo yo de una puñet*ra vez.
(Para nada es una indirecta, sino más bien "derechito al corazón", a ver quien me hace llegar recetas de truchas, de las de batata, de las de toda la vida)

Camino de la siguiente visita, alguna que otra parada, para saludar a la gente que me conoció de chico, y que todavía se acuerdan de mí.
Que cuanto tiempo, que a qué me dedico ahora, que a ver cuando paso a saludar, a tomar café.
Es lo que tiene visitar de "tarde en tarde" el sitio donde te vieron crecer. Vale, alguna perrería me vieron hacer también.

Otra visita más, de las de llegar, sentarte en la silla, en el banco de la cocina, en la escalera, o casi donde se pueda. Charlar durante media hora, poco mas o menos, y siguiendo la tradición de la "visita de médico", sin llegar a calentar el asiento, empezar la despedida, que ya vendré otro día.

Una ventaja (o no, "asegún" se mire) con respecto a cuando salíamos con mi padre, es que como estamos tod@s liad@s, con poco tiempo, entre visita y visita, en ocasiones me adelanto por teléfono, para si están fuera de casa, aprovechar el tiempo en otro lado.
Cuando salíamos con mi padre, como no teníamos esas "modernidades", llegábamos de todas formas. Si se encontraban en casa, a quien íbamos a visitar, Bien, si no, habíamos pasado un rato divertido, ya pasaríamos otro día.

Hoy, ya de vuelta para casa, viendo la hora que era, por donde me encontraba. el hambre que tenía, decidí probar suerte, y acerté.
Sigue "funcionando" un barcito de los de antes, de los de toda la vida, un bar de barrio.

Un bar, que después de 20 años, sigue funcionando casi igual. Abren a las 13.00 y como mucho, hasta las 13.30 puedes encontrar donde ponerte. A partir de esa hora, las 4 mesas que tiene, la barra, incluso en ocasiones el hueco de las dos puertas, están llenas.

Al llegar y ver que todavía había posibilidades de estar con comodidad, hice un par de llamadas, a quien imaginé le podía interesar pasar, y compartir la cervecita, algunos de los platos que se saborean, el calor humano que encuentras cuando alguien que no conoces de nada, al estar en este bar, te saluda como si hubieran estado jugando juntos de cri@s, tanto cuando llegan, como cuando se van.

Un bar, donde es frecuente que los camareros, de apurados que van, si estás en la barra, te dicen que si les puedes acercar una tapa, media ración, o las bebidas a tal o cual mesa, para no tener que salir, y por supuesto que lo haces, encantado además, porque es de esas cosas que te hacen sentir como en casa.

De las llamadas, una en concreto fue a quien de antemano sabía que era muy difícil que pudiera ir :-)
A quien ha estado conmigo en ese bar, le gusta la mayoría de las tapas, le gusta el lugar. Sabía que era muy probable que al decirle que yo estaba allí, que se pasara, sabía que se iba a quedar "con rasquera", sin poder ir.
J*er, para eso también estamos l@s amig@s, verdad? ;-)

Y todo esto gracias a Madrugar.



domingo, 23 de diciembre de 2007

Casi sin Avisar

Casi sin avisar, como la mayoría de las cosas 'Lindas' que nos ofrece la vida.
Así eran las visitas, las que hacía, en las que nos veíamos envueltos, casi siempre 'sin avisar'.

Recuerdo tardes de estar en casa, oír llegar el coche.
Sí, tuve la suerte de vivir en la época en la que apenas había un coche o dos en la calle donde vivíamos, y que además, no creo que llegaran a pasar ni diez coches durante el día.

Así que cuando llegaba el coche de mi padre, sabíamos a ciencia cierta, sin lugar a dudas, que se trataba de él.
Recuerdo que llegaba a casa, y antes de que pasarán 30 minutos, ya nos estaba invitando a salir, "a dar una vuelta". Lo único seguro es que íbamos a pasarlo bien, que volvíamos antes de oscurecer. El resto, era una incógnita, sabíamos que salíamos, que volveríamos, pero no teníamos ni idea de donde íbamos, a quien ibamos a ver.

Los días festivos, en los que nos invitaba a salir, la principal diferencia era que al tener un poco más de tiempo, "la vuelta era más grande", podíamos visitar a más "gente", o llegar a sitios a los que por la distancia, en otras condiciones no podíamos ir.

Así eran muchas de las tardes, en la época en la que tuve la suerte de vivir.

Al crecer un poco, al empezar a estudiar, teníamos menos tiempo, teníamos mas cosas que hacer.
Pero las tardes seguían siendo muy parecidas.

LLegaba, estaba un ratito, y preguntaba quien quería salir. Ya dependía de nosotr@s, de las ganas que teníamos de estudiar, de si eramos capaces de buscar una buena excusa para el día siguiente, cuando al preguntarnos en clase, no fuéramos capaces de responder.

Ya podía ser visitar a algún familiar, algún conocid@, ir a ver algún sitio nuevo, o solo salir a dar una vuelta, a pasar un rato en el coche, riéndonos, en ocasiones de la gente, a veces de nosotr@s.

Lo más lindo, es que todavía "queda gente así"
No, no soy la única persona que llega casi sin avisar, ni la única persona, que con apenas tiempo de ponerte unos zapatos te invita así:
"Salimos a dar una vuelta?, a tomar café?"

Como ya nos vamos conociendo, se que dependiendo de la hora, de si es día laboral o festivo, va a ser un café, relativamente cerca, o para tomarnos ese café, podemos estar antes horas y horas (hasta ocho horas recuerdo yo), recorriendo caminos, cogiendo atajos, en ocasiones avanzando, en ocasiones retrocediendo.

En ocasiones es solo un café, en ocasiones son unos cuantos los que llegamos a probar. En ocasiones encontramos bares chiquitos, casi casi de pueblo, donde paramos a tomar ese café, a tomarnos una cerveza, a probar algunos de los platos de comida "bien hechos", como debe ser.

Comprenden ahora porqué en ocasiones "llego" casi sin avisar.
Comprenden ahora porqué en ocasiones invito casi sin tiempo "Para ná".
Comprenden ahora porqué cuando me invitan, casi siempre digo que Si.

Cuantos recuerdos me traen estas invitaciones, "Casi sin Avisar"

sábado, 22 de diciembre de 2007

Hasta donde Irias

La penúltima vez, fue en Junio de este año.
Me llaman para saludar, para recordarme que todavía no había estado en la nueva casa, que todavía no había pasado a tomar café.

Si se preguntan cual fue La Primera Vez, no lo sé, han pasado algo más de cuatro primaveras :-)

En esta ocasión, como la invitación a café me quedaba un poco lejos, no pude ir sobre la marcha, ni ese fin de semana, pero para el siguiente estaba en camino, después de casi 3 horas de viaje, después de 1 trayecto en avión, después de devolver la llamada, y decirle que por supuesto aceptaba ese café, y que además buscara un sitio tranquilo, acogedor, donde pudiera invitar yo.

En esto también nos parecemos, cositas como esta también me lo recuerdan.
Me contaba, que en ocasiones (pocas por las circunstancias), se iba con un grupo de amigos, desde donde vivía, hasta la capital, esto ya podía suponer un trayecto de como mínimo una hora y media o dos.

Coger uno de los barcos que en esa época unían las dos capitales de provincia, "Los Correillos" le llamaban, y aunque no lo sé con certeza, imagino que en el trayecto empleaba unas cuantas horas, puede que casi medio día.
Al llegar, bajarse del barco, dar una vuelta, apenas por las cercanías, tomarse un café, y estando atentos a la salida "del Correillo", volver a andar lo ya andado, regresar, eso sí, después de ir a la Isla Vecina a tomar café.

Aunque nunca me lo comento, es fácil imaginar la que armarían él y sus amigos, tanto en el trayecto de ida, como en el de vuelta. J*er, que envidia.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Hablar Bien

Recuerdo tardes de tomar café, de hablar, de ir poco a poco hilvanando diferentes temas, casi al azar, para prolongar la conversación, la charla, el momento de disfrutar del aire del mar, casi sin nada más que hacer que dejar pasar el tiempo, mientras tomamos café.

Recuerdo a 1 amig@, que en vez de café, prefería tomar té.
Decía que el té, si se prepara bien, solo se puede preparar de una forma, la correcta, la adecuada, como el había aprendido a tomarlo, y era motivo habitual de "disputa", ver que solo en ocasiones le servían el té como lo deseaba.

Yo sin embargo, cuando pido un café, pido como lo quiero, de forma concreta, y casi casi "inequívoca". Me lleva un poco más de tiempo, y en ocasiones, quien me atiende, quien toma el pedido, me mira como si quisiera decir "Que es lo que me está pidiendo". Y sí, en la mayoría de las ocasiones me sirven el café como lo había pedido. En las contadas ocasiones que no lo consigo, tengo la posibilidad de recordar "Qué" había pedido, y por lo tanto, insistir en que me lo sirvan como debe ser, un buen café.

Recuerdo que en su trabajo, cuando tenía algún encargo por hacer, cuando intuía que podían "pedirle explicaciones", que le podían poner en un aprieto, sacaba una pequeña libreta y primero anotaba cada una de las cosas que le habían encargado, para acto seguido leer una a una las anotaciones que había hecho, y con una sonrisa "como pocas" preguntar : "Es esto lo que me han pedido?".

De esta forma tan sutil, tan artesanal, tenía la certeza de que a la vuelta, cuando regresara, no había forma de que le pudieran decir que se había equivocado

Algo de esa forma de ser, de ese 'saber' debe de habérseme 'pegado'.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Visita de Medico

Así llamaban a las visitas para tomar café que hacía mi padre, "Visitas de médico", tal vez por la frecuencia con que las hacía, tal vez por lo bien aprovechaditas que eran, y para que negarlo, también por la brevedad de las mismas.

En algunas ocasiones me han dicho que Yo, cuando jovencillo "no calentaba silla". Bueno, la verdad es que la expresión que utilizan (a veces) hace referencia a una parte de la anatomía que puede resultar 'no apropiada' para esta web, algo así como "cul* inquieto" :-)

Esas visitas, las que eran solo para saludar, para tomar café, efectivamente eran cortas, casi lo justo de llegar, saludar, un poquito de "conversá", revolucionar a casi todo l@s que estaban más o menos cerca, tomar ese café, recién hecho, otro ratito más de charla, y notabas que andaba buscando la forma de decir "Hasta Después".
Entre una cosa y otra, podía ocupar media hora, tres cuartos, y en casos un poco excepcionales, puede que llegara a estar una hora.

Con esta forma peculiar de tomar café, de saludar, de hacer "Visitas de médico", a lo largo de la semana, tenía ocasión de hacer unas cuantas visitas, de saludar a l@s que tenemos la suerte de tenerle cerquita, de que nos anime ya sea las mañanas o las tardes.

Esos cafés eran cortitos, rápidos, cargados, casi casi recién hechos, con todo el aroma, con todo el sabor, con todo el calor que emana el café acabado de hacer, y por supuesto también con todo el "calor humano" que repartía en sus visitas.

Había incluso, quien le tenía reservada una taza, especial para Él, un poco más pequeña.

Diferente era cuando en vez de ser una visita de cortesía, era para ayudar, para echar una mano, para trabajar. En esas ocasiones, si no tenías cuidado, estaba desde antes del alba, hasta después de ponerse las gallinas. Y la misma 'jiribilla' que pone cuando solo está de visita, esa misma energía contagiaba cuando de trabajar se trataba.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Asi Tambien

Damos por 'probado' que la distancia más corta entre dos 'opiniones' es la línea recta, y sí, en muchas situaciones es así. Hay otros momentos en que merece la pena 'pararse', detenerse un poco a pensar, dedicar algo de tiempo en decidir que camino tomar, para partiendo del lugar donde estamos, llegar hasta donde queramos ir.

No se si decir "me enseñaron", o "lo aprendí", pero es cierto que casi siempre, busco la forma más directa para hacer lo que creo que debo de hacer. Sin embargo a veces, como vi hacer en ocasiones a mi padre, hay que buscar otra forma de llegar.

Por supuesto que para nada es igual, cuando lo conseguimos nosotr@s, que cuando nos damos cuenta de que nos acaban de hacer la misma "jugarreta" :-)

Hace un par de días, mientras hablo con 1 amig@, me comenta que sale de viaje, una semana o cosa así, y que está intentando evitar pagar por el aparcamiento del coche, en el aeropuerto, mientras esté de viaje. Me tuve que reír, cuando me dice que estaba pensando en dejar el coche cerca de donde trabajo, para que de esa forma, esté un poco más vigilado.
Hasta aquí, es más menos lógico el planteamiento. Es a partir de este momento cuando empiezo a reirme, casi casi a carcajadas, ya que está convencid@, de que le voy a permitir que regrese al Aeropuerto en Taxi. J*er, "Para que estam@s l@s amig@s".

En ese momento, apenas tengo información de cuando sale, de cuando va a regresar, y noto que está empezando a poner 'freno' a lo que me dice, a la información que quiero tener.

Dejé la conversación por imposible, hasta hoy.
Hablamos de otros temas, tomamos café, y poco a poco, como el agua se va minando por la talla, de igual forma que va destilando, así fue poco a poco dándome fechas y horarios. Con esta información en mi poder, re-tomé el tema, "Que se olvidara de volver en taxi al aeropuerto", y pobrecit@, intento hacer la misma jugada, decirme que con dejar el coche cerca, y no avisarme hasta estar en el Aeropuerto, era suficiente.

Que poquito me conoce. Que poquito le duró la alegría. Con una de mis mejores sonrisas (de quien habré aprendido) le digo que tiene 'solo' dos opciones, o me asegura que me avisará antes de traer el coche (nos conocemos lo suficiente como para saber que "Lo que decimos, Lo hacemos"), o voy a estar desde media hora antes de que salga de su casa, a eso de las 03.00 de la madrugada, para 'acompañarle' con el coche, primero hasta el Aeropuerto, luego hasta donde trabajo, y de esa forma, si le dejaré que vuelva en taxi al Aeropuerto.

No necesitó preguntarme si yo sería capaz de ir de madrugada, esperar que saliera, y hacer el trayecto, cada un@ en su coche. No hizo falta preguntarme, porque nos cocemos lo suficiente, de parte y parte, para saber que "Lo que decimos, Lo hacemos".
Menos mal que nos conocemos lo suficiente, porque ninguna gracia me hacía madrugar tanto ese día. Pero habría merecido la pena, verdad?

Hoy, como los demás días, el recuerdo de mi padre, también ha estado cerca de mí.

martes, 18 de diciembre de 2007

"Troquiar"

Debería ser ' trocar ', que es como lo define el diccionario, pero hasta donde me llegan los recuerdos, la expresión que usábamos era esa, "troquiar", y ya puestos, prefiero en la medida de lo posible, adaptarme a los recuerdos.

trueque.

1. m. Acción y efecto de trocar o trocarse.

2. m. Intercambio directo de bienes y servicios, sin mediar la intervención de dinero.



Una de las cosas que aprendí, a base de ver como lo hacía, es a repartir, casi sin importar de que o a quien se trate. En ocasiones era algo de tiempo, en ocasiones, eran tomates, en ocasiones, lechugas, papas o plátanos.

Bueno, para acercarme un poco más a la realidad, tampoco era repartir sin más, era más bien un intercambio, un trueque. En muchas ocasiones llevaba unas manillas de plátanos que le habían regalado, y obtenía pongamos por caso, medio saco de papas, o unas cuantas piñas de millo, o un plato de pescado, incluso, en ocasiones " 'solo' un café y un rato en buena compañía".

L@s que me conocen 'algo', se habrán dado cuenta de que una de las cosas con las que peor me llevo es "que digan cosas lindas de mi".

Sin embargo, hago algunas excepciones, y es cuando además de decir esas 'boberías', me dicen, me razonan porqué piensan así de mi.
En una ocasión, me decían .:

Oye Qma eres como una gran caja de pandora, pero que la abres y derrama beneplácitos... te lo voy a explicar... aunque no sé como lo haces... supongo que es un GEN HEREDADO de Felipito ... si le pedían algo removía cielo y tierra hasta conseguirlo y obsequiar a la persona que le había pedido algo, papá era un gran cambullonero, practicaba el trueque mejor que nadie.

Hoy ha sido un día así, de trueques, de intercambios, de cambulloneo, de dar, casi sin esperar na_de_na.

Recibo una llamada, para ver si puedo acercar a 1 amig@, a recoger el coche. Bendita tarde de lluvia que propició, que además de alegría para 'el campo', para la gente que como yo le encanta andar y sentir la lluvia, además, tuve la oportunidad de devolver alguno de los favores que 'debía'.

Con la tarde como estaba, con algo de lluvia, casi fría, con el cielo 'encapotao', sin viento, apenas una brisa, sabiendo que est@ amigo saborea el café casi tanto o más que yo, comentamos lo bien que estaría encontrar un sitio donde tomar un café, donde ver llover, casi sentir la lluvia, mientras el calor de la taza de café, el aroma que desprende, los recuerdos que nos trae, nos permite saborear esta tarde de lluvia, de trueques.

Como no podía ser de otra forma, tan pronto como nos ponemos en marcha, me acuerdo de conocid@s, a los que también les encanta el café, amig@s que hace tiempo que no saludo, que seguramente estén trabajando, atrapad@s por el horario, sin poder saborear esta tarde de lluvia, y sin pensarlo mucho más, empiezo a repartir, empiezo a "troquiar".

Aquí un cortado, especial. Allá fue una taza de té. Hubo incluso quien alcanzó una 'escudilla' de chocolate, calentito, recién hecho, acompañado de sus correspondientes churros, para mojar y casi casi dar envidia. En cada una de estas visitas, saludos, risas, sorpresas, alegría.

Ese es el mejor de los trueques que existe, cambiar algo 'material', fácil de adquirir, por algo tan lindo, tan necesario, como ver, 'sentir' a la gente sonreír, sorprenderse, casi casi diciendo, "J*er, como eres, mira que aparecer" :-)

A última hora, casi nos despistamos, y entre tanto cafés, saludos, y "Ya te vás", casi nos quedamos nosotr@s sin tomar nuestro café.

Mientras nos poníamos de acuerdo de donde íbamos a parar para tomar el café, me llaman, para preguntarme que si todavía estaba cerca, que no nos fuéramos, que nos invitaban al café. Que si podíamos esperar a que terminara la jornada de trabajo nos devolvían el favor? con otro café, con un ratito más de charla, de buena compañía.

Esperar? Que poquito me conocen, por un buen café, por la buena compañía, soy capaz hasta de ir a otra Isla :-)
(Pero eso es otra historia, otro recuerdo, otro día)