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domingo, 30 de diciembre de 2007

Calles por estrenar

Me refiero a ese momento de la madrugada en que las calles están por estrenar.
Un poco después de que han pasado l@s que estaban de amanecida, también l@s que vuelven de trabajar, y sin dar tiempo todavía a l@s que se incorporan ahora al trabajo.
En ese momento en que las calles están por estrenar, apenas iluminadas, en silencio, sosegadas. Después de la limpieza diaria, y antes de que las volvamos a utilizar, las calles están por estrenar.

Recuerdo los días que madrugaba, ( en ocasiones no me acostaba ), casi siempre coincidiendo con el fin de semana, por acompañar a mi padre. Salíamos de casa a esas horas tan poco habituales, por lo menos para mi.
Ya fuera para ayudar en la agricultura, plantando papas, en ocasiones ayudar a recogerlas. Otras veces era en la construcción, paredes que levantar, en ocasiones era " echar el techo ". Lo importante era ayudar.

Hoy me ha tocado a mí madrugar para hacer un favor a 1 buen amig@, al que quiero casi tanto como a mi hermano :-)
Salir de casa, empezar a andar, notar las calles casi vacías, recordar cuando con mi padre, en ocasiones, por acompañarle, por ayudar, no me importaba madrugar.

Y todavía me dice est@ amig@ que no sabe como agradecerme el favor.
J*er, si supiera que casi se lo tendría que agradecer yo, por permitirme recordar desde tan temprano a quien tanto influyo en mi.

Otra cosa es qué como hacía mi padre, a la hora de hacer un favor, si era necesario "engatusaba" a quien hiciera falta.
Para hacer yo este favor, se ha visto envuelta " Gente de bien ". Gente a la que aprecio, y parece que ell@s a mi también.
Favor que en cuanto pueda pienso devolver, para no perder las buenas costumbres. Como debe ser.

lunes, 24 de diciembre de 2007

A quien Madruga

Seguro que conoces el refrán: "A quien madruga, Dios le ayuda" y seguro que sabes también de quien adquirí esa sana costumbre.

Ya fuera para ir a trabajar, ya fuera para acudir a ayudar, a echar una mano, para salir "P'al campo" a preparar un asadero, ya fuera solo por que tenía algo que hacer, madrugar es para mi padre tan natural como lo pueda ser para mi tomar café.

Hoy ha sido uno de esos días en los que me alegro de conservar ese hábito, el de madrugar. Bueno, tampoco ha sido madrugar, sino más bien levantarme temprano.
A eso de las 07.30 aproximadamente ya estaba en pié, de forma que después de lavarme la cara, despejarme un poco las ideas, tomar un desayuno ligerito, tal y como tenía previsto, alrededor de las 09.30 ya estaba en la carretera.

En la primera visita, después de una hora de trayecto, no podía faltar el café, algunas bromas, y aprovechando las fechas, un par de truchas caseras, "Ricas con Ganas", J*er, a ver cuando aprendo yo de una puñet*ra vez.
(Para nada es una indirecta, sino más bien "derechito al corazón", a ver quien me hace llegar recetas de truchas, de las de batata, de las de toda la vida)

Camino de la siguiente visita, alguna que otra parada, para saludar a la gente que me conoció de chico, y que todavía se acuerdan de mí.
Que cuanto tiempo, que a qué me dedico ahora, que a ver cuando paso a saludar, a tomar café.
Es lo que tiene visitar de "tarde en tarde" el sitio donde te vieron crecer. Vale, alguna perrería me vieron hacer también.

Otra visita más, de las de llegar, sentarte en la silla, en el banco de la cocina, en la escalera, o casi donde se pueda. Charlar durante media hora, poco mas o menos, y siguiendo la tradición de la "visita de médico", sin llegar a calentar el asiento, empezar la despedida, que ya vendré otro día.

Una ventaja (o no, "asegún" se mire) con respecto a cuando salíamos con mi padre, es que como estamos tod@s liad@s, con poco tiempo, entre visita y visita, en ocasiones me adelanto por teléfono, para si están fuera de casa, aprovechar el tiempo en otro lado.
Cuando salíamos con mi padre, como no teníamos esas "modernidades", llegábamos de todas formas. Si se encontraban en casa, a quien íbamos a visitar, Bien, si no, habíamos pasado un rato divertido, ya pasaríamos otro día.

Hoy, ya de vuelta para casa, viendo la hora que era, por donde me encontraba. el hambre que tenía, decidí probar suerte, y acerté.
Sigue "funcionando" un barcito de los de antes, de los de toda la vida, un bar de barrio.

Un bar, que después de 20 años, sigue funcionando casi igual. Abren a las 13.00 y como mucho, hasta las 13.30 puedes encontrar donde ponerte. A partir de esa hora, las 4 mesas que tiene, la barra, incluso en ocasiones el hueco de las dos puertas, están llenas.

Al llegar y ver que todavía había posibilidades de estar con comodidad, hice un par de llamadas, a quien imaginé le podía interesar pasar, y compartir la cervecita, algunos de los platos que se saborean, el calor humano que encuentras cuando alguien que no conoces de nada, al estar en este bar, te saluda como si hubieran estado jugando juntos de cri@s, tanto cuando llegan, como cuando se van.

Un bar, donde es frecuente que los camareros, de apurados que van, si estás en la barra, te dicen que si les puedes acercar una tapa, media ración, o las bebidas a tal o cual mesa, para no tener que salir, y por supuesto que lo haces, encantado además, porque es de esas cosas que te hacen sentir como en casa.

De las llamadas, una en concreto fue a quien de antemano sabía que era muy difícil que pudiera ir :-)
A quien ha estado conmigo en ese bar, le gusta la mayoría de las tapas, le gusta el lugar. Sabía que era muy probable que al decirle que yo estaba allí, que se pasara, sabía que se iba a quedar "con rasquera", sin poder ir.
J*er, para eso también estamos l@s amig@s, verdad? ;-)

Y todo esto gracias a Madrugar.



miércoles, 19 de diciembre de 2007

Asi Tambien

Damos por 'probado' que la distancia más corta entre dos 'opiniones' es la línea recta, y sí, en muchas situaciones es así. Hay otros momentos en que merece la pena 'pararse', detenerse un poco a pensar, dedicar algo de tiempo en decidir que camino tomar, para partiendo del lugar donde estamos, llegar hasta donde queramos ir.

No se si decir "me enseñaron", o "lo aprendí", pero es cierto que casi siempre, busco la forma más directa para hacer lo que creo que debo de hacer. Sin embargo a veces, como vi hacer en ocasiones a mi padre, hay que buscar otra forma de llegar.

Por supuesto que para nada es igual, cuando lo conseguimos nosotr@s, que cuando nos damos cuenta de que nos acaban de hacer la misma "jugarreta" :-)

Hace un par de días, mientras hablo con 1 amig@, me comenta que sale de viaje, una semana o cosa así, y que está intentando evitar pagar por el aparcamiento del coche, en el aeropuerto, mientras esté de viaje. Me tuve que reír, cuando me dice que estaba pensando en dejar el coche cerca de donde trabajo, para que de esa forma, esté un poco más vigilado.
Hasta aquí, es más menos lógico el planteamiento. Es a partir de este momento cuando empiezo a reirme, casi casi a carcajadas, ya que está convencid@, de que le voy a permitir que regrese al Aeropuerto en Taxi. J*er, "Para que estam@s l@s amig@s".

En ese momento, apenas tengo información de cuando sale, de cuando va a regresar, y noto que está empezando a poner 'freno' a lo que me dice, a la información que quiero tener.

Dejé la conversación por imposible, hasta hoy.
Hablamos de otros temas, tomamos café, y poco a poco, como el agua se va minando por la talla, de igual forma que va destilando, así fue poco a poco dándome fechas y horarios. Con esta información en mi poder, re-tomé el tema, "Que se olvidara de volver en taxi al aeropuerto", y pobrecit@, intento hacer la misma jugada, decirme que con dejar el coche cerca, y no avisarme hasta estar en el Aeropuerto, era suficiente.

Que poquito me conoce. Que poquito le duró la alegría. Con una de mis mejores sonrisas (de quien habré aprendido) le digo que tiene 'solo' dos opciones, o me asegura que me avisará antes de traer el coche (nos conocemos lo suficiente como para saber que "Lo que decimos, Lo hacemos"), o voy a estar desde media hora antes de que salga de su casa, a eso de las 03.00 de la madrugada, para 'acompañarle' con el coche, primero hasta el Aeropuerto, luego hasta donde trabajo, y de esa forma, si le dejaré que vuelva en taxi al Aeropuerto.

No necesitó preguntarme si yo sería capaz de ir de madrugada, esperar que saliera, y hacer el trayecto, cada un@ en su coche. No hizo falta preguntarme, porque nos cocemos lo suficiente, de parte y parte, para saber que "Lo que decimos, Lo hacemos".
Menos mal que nos conocemos lo suficiente, porque ninguna gracia me hacía madrugar tanto ese día. Pero habría merecido la pena, verdad?

Hoy, como los demás días, el recuerdo de mi padre, también ha estado cerca de mí.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Desayuno Especial

Hay culturas que consideran el desayuno como una de las principales comidas del día. Después de casi ocho horas de descanso, es normal levantarse con ganas de comer.

Lo normal era un desayuno preparado por mi madre. Rico, sencillo, rápido, habitual. Entre que nos duchábamos, cogíamos los libros para ir a clase, discutíamos un poco, como buen@s herman@s, hacíamos enfadar un pisco a mi madre, mientras intentaba que además de desayunar, nos vistiéramos, que no se nos hiciera tarde.

Algunos días el desayuno era diferente. Siempre en Festivos. Siempre de madrugada. Siempre sabroso.

Habían días que antes de que saliera el Sol, antes de lo que teníamos previsto, nos llamaba, nos despertaba, y a base de insistir, conseguía que nos levantáramos, y que sin lavarnos apenas la cara, sin quitarnos las legañas, nos dirigíamos a la cocina.

Esos días, el desayuno era sencillo, con cariño, sabroso.
Esos días, que en vez de desayunar y salir, mi padre se quedaba un poco más en casa, se quedaba en la cocina, y preparaba un par de platos de papas fritas. Si, papas fritas de las de antes, las de todas la vida, recién peladas y cortadas, recién fritas, todavía 'quemando', con un poquito de sal (gorda).

El complemento inicial para esas papas fritas en el desayuno, era una taza de café con leche, bien calentito, cargado de café, con un 'cacho' de pan en la mano, "Una papa frita, para no quemarme un bocado al pan, y para no atragantarme, trago de café con leche", y así, una y otra vez.

Esa mezcla de sabores, de las papas fritas, con el pan calentito, con el sabor del café con leche, todavía lo tengo presente. Pocas veces he vuelto a desayunar de esa forma. Pero es algo que estoy en vías de solucionar.

viernes, 14 de diciembre de 2007

Estar a tiempo

Recuerdo el primer reloj que tuve, fué un regalo; era de publicidad, elegante, un reloj con la pulsera imitando piel. Contento estaba con mi reloj, con la posibilidad de saber la hora que era, de poder responder cuando la gente me preguntaba por la hora. Aunque también es cierto que con frecuencia daba más importancia a saborear la buena compañía, en aprovechar el momento, que en la hora que marcaba el reloj.
El siguiente reloj, era un reloj Japonés, mas funcional, un poco menos elegante. Después, no recuerdo cuantos relojes he tenido, hasta llegar al momento 'actual' en que no utilizo el reloj 'tal cual', sino que hago más bien uso del reloj del Pc, del móvil, etc, etc, etc.

A mi padre, de siempre lo recuerdo con su reloj Cauny, dorado, con pulsera metálica, dorada también, de las que adaptan a la mano, de forma que sin llegar a presionar, están siempre en contacto con la piel, sin que pueda moverse de un lado a otro.

Esta misma tarde, recordé, que debido a su horario de trabajo, lo habitual para él, era levantarse cada día, entre 5 y 6 de la mañana, de lunes a lunes. Recuerdo que algún Sábado, algunos Domingos seguramente también, coincídiamos. Yo , 'a puntito' de llegar a casa, y él, 'a puntito' de salir. Yo buscando descansar, para dar por zanjado ese día, y él, ya preparado, lleno de vitalidad, con cosas por hacer. Cruzábamos un par de palabras, comentábamos algo, nos saludábamos y seguíamos.

Debido a esa costumbre de madrugar, cuando iba de visita, ya fuera por gusto, o porque se había invitado a ayudar, a echar una mano, con frecuencia, llegaba 'pronto' al lugar donde pasaría en ocasiones la mañana, en ocasiones el día entero, ya fuera de albañil, de carpintero, de fontanero menos, pero también.

Para no molestar demasiado, para que no se tuvieran que levantar, muchas veces, llegaba, aparcaba el coche, y se ponía a esperar, a que avanzará un poco el tiempo, a que la gente empezara a asomar, y entonces, como si estuviera recien llegado, tocaba, y "Venga, a Trabajar".

En ocasiones, l@s que le conocimos, si sabíamos que iba a venir, intentábamos levantarnos temprano, no mucho la verdad, para como si no supiéramos nada, asomarnos al balcón, a una ventana, saludarlo con la mayor naturalidad, y evitar de esa forma que estuviera esperando, sentado en el coche, mientras escuchaba las noticias en la radio.

Era entrar, tomarse el primer café, nosotr@s desayunar, y a correr, porque además de buena gente, tiene la capacidad de poner en marcha "A to quisque' alla donde vá.